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Por Francisco Tavárez
En un país donde el costo de la vida no deja de aumentar y los salarios apenas alcanzan para sobrevivir, el Ministerio de Trabajo se coloca del lado de algunos empresarios y políticos quienes tienen el descaro de plantear reformas fiscales y laborales que solo buscan favorecer a los de siempre: a los poderosos.
Ahora, quieren eliminar el único recurso que les queda a los trabajadores después de años de trabajo: sus prestaciones laborales.
En el ámbito fiscal, proponen eliminar el anticipo del Impuesto sobre la Renta, reducir el ISR, el ITBIS y los impuestos selectivos, además de eliminar el 5% de retención a los proveedores del Estado.
Hasta ahí, pareciera un intento por dinamizar la economía, pero la realidad es otra: pretenden compensar estas reducciones sacrificando al pueblo trabajador.
Los empleados dominicanos siguen sumidos en la miseria. Un pírrico aumento salarial del 12% se evapora con la inflación, mientras los productos básicos siguen encareciéndose.
Ahora, los mismos que se oponen a una verdadera reforma salarial quieren arrebatarles a los trabajadores el único derecho que les queda después de años de servicio: sus prestaciones laborales.
¿Y la reforma laboral? En lugar de fortalecer la seguridad social y mejorar las condiciones de trabajo, se discute en el Congreso con un enfoque totalmente sesgado, sin pensar en los trabajadores que sostienen este país con su esfuerzo diario.
¡Es un abuso! Si estas medidas se aprueban, estaríamos retrocediendo décadas en derechos laborales. No se puede permitir que la balanza siga inclinándose siempre a favor de los más ricos, mientras el pueblo trabajador sigue hundiéndose en la desesperanza.