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Por Yolanda Urbano
SANTO DOMINGO.- Desde su nombramiento en 2020 como presidente de la Cámara de Cuentas de la República Dominicana, Janel Andrés Ramírez Sánchez ha enfrentado supuestas acusaciones y controversias relacionadas con su desempeño y administración. A continuación, un resumen cronológico de los principales hechos:
2021: Incumplimiento del Plan Anual de Auditoría (PAA)
En su primer año completo de gestión, Ramírez Sánchez fue señalado por no cumplir con las metas establecidas en el Plan Anual de Auditoría (PAA). De las 79 auditorías aprobadas para ese año, únicamente se ejecutaron 10, representando un cumplimiento del 13 %.
Este bajo rendimiento fue atribuido a conflictos internos entre los miembros de la Cámara de Cuentas, lo cual generó un ambiente de trabajo poco colaborativo.
2022: Persistencia de la Baja Ejecución del PAA
La situación empeoró en 2022, año en el que se aprobaron 88 auditorías, pero solo se ejecutaron dos, alcanzando apenas el 2 % de lo planificado. Este resultado intensificó las críticas sobre la gestión de Ramírez y destacó la incapacidad de la institución para cumplir con su misión de órgano fiscalizador.
2023: Acusaciones de acoso y controversias laborales
En 2023, Janel Ramírez enfrentó una grave acusación por parte de dos empleadas de la institución, quienes lo señalaron como acosador laboral y sexual. La denuncia generó revuelo en los medios de comunicación. El caso finalmente fue archivado sin mayores consecuencias legales.
Ese mismo año, Ramírez Sánchez fue acusado de favorecer la asignación de fondos públicos de manera irregular. Según informes, votó a favor de una indemnización solicitada por Elsa Peña Peña, miembro del Pleno de la Cámara de Cuentas, para Alfredo Antonio Peralta Rivas, quien se desempeñaba como chofer en la institución desde 2020.
2024: Crisis Institucional y mal desempeño
Un informe de la Comisión Especial destacó que Ramírez Sánchez incurrió en mal desempeño en sus funciones, generando una crisis institucional debido a sus diferencias y conflictos con otros miembros de la Cámara de Cuentas.
Este comportamiento fue señalado como uno de los principales factores que afectaron la buena administración y el cumplimiento de los objetivos de la institución.
El último escándalo, que ha dejado a los medios de comunicación sin obtener respuesta por parte de Ramírez, lo llevó a defender su postura frente a los intentos de descalificación que ha recibido. En sus declaraciones, calificó a la prensa como ‘sicarios de la comunicación’, acusándolos de intentar socavar su trabajo y reputación.