Getting your Trinity Audio player ready...
|
SANTO DOMINGO.- La crisis que enfrenta el sector educativo de la República Dominicana fue un ejemplo de mal manejo en materia de comunicación mediática, y que aún no ha sido resuelto por el gobierno de turno a nivel educativo, a pesar de que prometió transformar la situación durante su primer año de gobierno, las publicaciones que se realizan entorno al sector, generan reacciones negativas por la situación de carencia de aulas, cupos y demás.
Durante el V Congreso Internacional de Comunicación de Gobierno 5G, Francisco Taváres tomó como ejemplo el caso del Ministerio de Educación para ilustrar cómo la mala gestión comunicacional puede agravar una crisis ya existente.
Crisis en Educación: Comunicación desconectada de la realidad social
Según Tavárez, aunque los problemas estructurales en educación no comenzaron con el gobierno del presidente Luis Abinader, este prometió resolverlos en corto plazo, lo que creó expectativas poco realistas entre la ciudadanía.
Citó cómo ejemplo la gestión del nuevo ministro de Educación Luis Miguel de Camps, y cómo sus publicaciones en redes sociales sobre avances menores, como asfaltado de calles escolares o competencias estudiantiles, que generan “indignación “cuando contrastan con la precariedad en las aulas, la falta de acceso y las graves fallas en infraestructura y formación. “No es que no se comuniquen cosas positivas, pero cuando se ignoran los temas fundamentales, se crea una brecha entre gobierno y ciudadanía”, advirtió.
La intervención subrayó que la crisis educativa no solo es un problema de gestión, sino de percepción. La ciudadanía, al sentirse burlada por una narrativa oficial desconectada de la realidad, pierde la confianza en la institucionalidad. “La comunicación sin estrategia, sin conexión con el dolor social, se convierte en combustible para la indignación digital”, puntualizó.
Salud Pública sobre lo que comunicó con la situación del autismo, “La buena intención no basta”
En su análisis sobre las fallas comunicacionales en instituciones públicas, Taváres también mencionó al Ministerio de Salud Pública y al ministro Víctor Atallah como ejemplo de cómo una estrategia mal calibrada puede generar efectos adversos. En el marco del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el ministerio publicó un mensaje institucional destacando avances y reflexiones en torno al tema.
Sin embargo, como explicó el conferencista , esta acción fue percibida negativamente por las familias afectadas, debido a la desconexión entre el mensaje y la realidad. “No hay suficientes centros de terapias ni apoyo efectivo para personas con trastorno del espectro autista en el país”, dijo. Por tanto, un mensaje celebratorio sin respaldo en hechos concretos se traduce en molestia, frustración y desconfianza.
El expositor enfatizó que los gobiernos deben aprender a comunicar desde el dolor social, no desde la complacencia. “Cuando se convierte la comunicación estratégica en propaganda sin sustento, el resultado es rechazo”, sostuvo, advirtiendo que la sensibilidad es clave para evitar que una causa noble termine siendo motivo de crítica y descrédito institucional.
Interior y Policía: cuando las prioridades comunicacionales son mal recibidas
La ministra Faride Raful, al frente del Ministerio de Interior y Policía, también fue mencionada en el Congreso como ejemplo de los desafíos en la comunicación gubernamental. Tavares destacó cómo la estrategia enfocada en la regulación del ruido fue percibida como una desconexión de las prioridades reales del país, en medio de una creciente ola de violencia, narcotráfico e inseguridad ciudadana.
“Regular el ruido es importante, pero si tu mensaje central es que esa es tu prioridad mientras hay gente siendo asesinada en las calles, el resultado es una crisis de validación y legitimidad”, explicó. En su opinión, comunicar sin contexto ni balance puede resultar más perjudicial que no comunicar en absoluto.
Esta situación, según el experto, se ve agravada por el entorno digital actual. “Las redes sociales han cambiado las reglas del juego. Hoy, lo que se publica se interpreta con lupa y en tiempo real”, dijo. Taváres alertó sobre la necesidad de construir una narrativa que se alinee con las preocupaciones reales de la ciudadanía para evitar reacciones adversas y pérdida de confianza.