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La Fiscalía federal pide que el exsenador Bob Menéndez sea sentenciado a 15 años de prisión por un “grave abuso de su poder”, después de que el político demócrata de Nueva Jersey se convirtiera en la primera persona en ser condenada por abusar de una posición de liderazgo en un comité del Senado y el primer oficial público de Estados Unidos en ser castigado por servir como agente extranjero.
En documentos presentados a última hora del jueves en un tribunal federal de Manhattan, los fiscales pidieron una larga pena de prisión para Menéndez, de 71 años, cuando sea sentenciado el 29 de enero.
Menéndez fue hallado culpable en julio de 16 cargos de corrupción presentados tras una redada del FBI en su casa en 2022 en la que se encontraron 150,000 dólares en lingotes de oro y 480,000 dólares en efectivo, gran parte de los cuales, según los fiscales, provenían de sobornos pagados por empresarios que querían que utilizara su poder para proteger sus intereses y hacerlos ganar dinero.
Cuando fue acusado en otoño de 2023, Menéndez era el líder del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Fue obligado a dejar ese puesto ese año y el pasado agosto renunció a su escaño.
En los argumentos presentados la semana pasada, sus abogados pidieron al juez que fuera indulgente, indicando que la condena lo había “convertido en un chiste nacional y lo despojó de todos los beneficios personales, profesionales y financieros concebibles”.
“Bob es merecedor de clemencia debido a las penas ya impuestas, a su edad y a la falta de una necesidad imperiosa de imponerle una pena privativa de libertad”, mencionaron los abogados.
Dos empresarios, Wael Hana y Fred Daibes, también fueron condenados junto con Menéndez, mientras que un tercero se declaró culpable y testificó en el juicio de julio. Los fiscales pidieron que Hana recibiera al menos 10 años de prisión y Daibes pasara al menos nueve tras las rejas. Los fiscales precisaron que los crímenes ocurrieron entre 2018 y 2022.
En su presentación, los fiscales calificaron el caso como una “rareza histórica” porque Menéndez abusó de su poderoso puesto en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y porque actuó como agente de Egipto.
“Los delitos de los acusados equivalen a un intento extraordinario, en los niveles más altos del Poder Legislativo, de corromper los poderes soberanos fundamentales de la nación sobre las relaciones exteriores y la aplicación de la ley”, escribieron los fiscales.
“Prometió corruptamente influir en las relaciones exteriores, incluyendo el intento de presionar a una agencia federal comprometida en intentos diplomáticos para proteger a las empresas estadounidenses de un monopolio extractivo concedido por una nación extranjera a uno de sus co-conspiradores. Y se comprometió corruptamente a subvertir el estado de derecho perturbando múltiples procesos penales por delitos graves, estatales y federales, incluso influyendo en la selección del jefe de las fuerzas de seguridad federales para Nueva Jersey”, añadieron.
Con el apoyo de Menéndez, se concedió a Hana el derecho exclusivo a certificar que la carne exportada a Egipto desde Estados Unidos se ajustaba a los requisitos dietéticos islámicos.
El monopolio que recibió la empresa de Hana expulsó a varias otras empresas que habían estado certificando la carne de vacuno y el hígado exportados a Egipto y se produjo en un lapso de varios días en mayo de 2019, según el testimonio del juicio.
Mientras tanto, escribieron los fiscales, Menéndez en múltiples instancias promovió los puntos de vista del Gobierno egipcio y lo ayudó de maneras “directamente adversas a sus propios colegas senadores estadounidenses” mientras modulaba sus críticas públicas a Egipto.
Señalaron que Menéndez ayudó a redactar una carta que pretendía justificar las supuestas violaciones de los derechos humanos por parte de Egipto.
“En resumen, siendo él mismo senador, Menéndez no sólo se puso literalmente de parte de un Gobierno extranjero, sino que redactó en secreto una respuesta en su nombre contra sus propios colegas senadores estadounidenses”, escribieron los fiscales.
En otro momento, según los fiscales, Menéndez informó al jefe de los servicios de inteligencia egipcios sobre las preguntas que otros senadores estadounidenses planeaban hacer a Egipto acerca de los informes de que había colaborado en una notoria violación de los derechos humanos, el asesinato y descuartizamiento de un periodista que era residente legal permanente en Estados Unidos.
“El hecho de que Menéndez facilitara información no pública a Egipto fue –al igual que su defensa del Gobierno egipcio– también indefendible y un grave abuso de su poder”, escribieron.
Está previsto que la esposa de Menéndez, Nadine Menéndez, sea juzgada el 5 de febrero por cargos similares. Se ha declarado no culpable. Su juicio se retrasó después de que el año pasado tuviera que ser operada tras diagnosticársele un cáncer de mama.