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Por: Vanessa Valdez
SANTO DOMINGO.-Un velo de misterio cubre la muerte del joven Jhon Connor Reyes, de 21 años, quien, según sus familiares, salió el pasado 20 de febrero a comprar pañales para su bebé de un año, que criaba solo.
Esa noche, junto a otros jóvenes, fue detenido en una redada por la policía en el barrio Enriquillo de Herrera. Durante 8 días, las autoridades mostraron a la familia desconocimiento de su paradero, según la familia.
Uno de los jóvenes apresados esa noche, con miedo, confiesa en un audio que la policía lo matará si habla de lo ocurrido.
Se presume que una patrulla policial del destacamento Buenos Aires fue la que detuvo a Jhon Connor Reyes, lugar donde se limitaron a dar información sobre el hecho de muerte que detonó un paro cardíaco por una descarga eléctrica con pistola.
El cadáver se localizó en el INACIF de la zona universitaria. Presentaba una herida profunda debajo de la oreja, varios círculos rojos en el abdomen, cuello aparentemente roto, golpes en los brazos, entre otras partes del cuerpo. Además, se realizó una autopsia sin consentimiento familiar, la cual indica que la causa de la muerte, de manera preliminar, fue por asfixia o falta de oxígeno, aunque sigue en estudio.
La madre informó que el teléfono celular de su hijo menor nunca apareció, y al parecer le obligaron a eliminar todas sus redes sociales.
El joven, como padre soltero, se ganaba la vida lavando vehículos en un car wash, cuyo honor fue defendido por la comunidad.
Sin embargo, la versión de la Policía Nacional dicta todo lo contrario. El cuerpo del joven fue sepultado en el cementerio Cristo Redentor, de manera rápida, por el avanzado estado de descomposición.