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REDACCIÓN DEMOCRATA.- La séptima misión de la nave Starship concluyó de manera inesperada tras enfrentarse a problemas técnicos que resultaron en la pérdida de contacto con la nave y su posterior desintegración durante la reentrada en la atmósfera terrestre.
El incidente se atribuye a fallos en el motor S33, detectados durante las primeras fases de la reentrada. Según los reportes iniciales, las anomalías comprometieron la estabilidad de la nave, lo que dificultó la ejecución de las maniobras previstas para un reingreso controlado.
El equipo de control confirmó que, a medida que la nave descendía, las condiciones se deterioraron rápidamente, provocando la pérdida total de comunicación. Finalmente, la Starship se desintegró al enfrentar las intensas fuerzas generadas por la fricción atmosférica.
La séptima misión de la Starship tenía como objetivo probar nuevas configuraciones de carga y realizar experimentos en órbita baja, marcando un paso clave hacia futuras misiones de larga duración.