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Por Francisco Tavárez
En la búsqueda de un equilibrio entre el orden público y la libertad empresarial, las recientes medidas adoptadas por el Ministerio de Interior y Policía, encabezado por Faride Raful, han suscitado un debate acalorado. La incautación de equipos de sonido en locales de entretenimiento, parte de una estrategia para controlar el ruido y las actividades nocturnas, ha generado protestas y el malestar de empresarios del sector, quienes denuncian atropellos y acciones arbitrarias por parte de la Policía Nacional.
Durante una manifestación en la avenida Máximo Gómez, dueños de negocios y gestores de entretenimiento alzaron su voz contra lo que consideran un enfoque represivo. Si bien es fundamental preservar el orden y la convivencia ciudadana, es igualmente crucial reconocer que la economía nocturna y el sector del entretenimiento son motores significativos de empleo, desarrollo cultural y generación de ingresos para el país.
La situación plantea una pregunta clave: ¿soluciones o represión? Perseguir el ruido excesivo y los desórdenes no puede ser el único objetivo. Lo que verdaderamente necesita la República Dominicana es un enfoque integral que combine la regulación con el fomento de oportunidades económicas.
Las autoridades deben trabajar junto con los emprendedores para diseñar soluciones sostenibles: regulaciones claras, horarios razonables y zonas designadas para actividades nocturnas que no perturben la paz de los residentes. Además, es necesario generar empleo y apoyar la creatividad local mediante incentivos para la innovación en el sector del entretenimiento.
La desigualdad y la falta de oportunidades son los verdaderos enemigos del orden público. Perseguir el «teteo» sin atacar las causas profundas del problema es una receta para el estancamiento social y económico. Es hora de bajar la música, pero de subir las oportunidades: invertir en educación, fortalecer la seguridad sin excesos y promover la prosperidad de quienes contribuyen a la diversidad cultural y económica del país.
Ministra Faride Raful, los emprendedores no necesitan solo controles; necesitan colaboración y políticas inclusivas que impulsen el desarrollo sostenible. El ruido se regula con justicia, pero las oportunidades se construyen con visión y compromiso.