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Por Francisco Tavárez
La reciente visita del Secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio a la República Dominicana ha reafirmado una verdad incuestionable: nuestro país no puede ni debe asumir la carga de la crisis haitiana.
Rubio, alineado con la visión de Donald Trump, ha sido enfático en su postura: Haití debe pacificarse primero y su crisis no es responsabilidad de la República Dominicana.
Mientras algunos sectores internos han abogado por la apertura de la frontera, la realidad es que nuestra nación no puede ser forzada a asumir un problema que la comunidad internacional ha ignorado por demasiado tiempo.En su reunión con Rubio, el presidente Luis Abinader envió un mensaje contundente al mundo:
“Haití es un pandemonio y una amenaza no solo para República Dominicana, sino para toda la región y EE.UU.”
El respaldo del funcionario estadounidense a la posición dominicana es un paso importante, pero insuficiente si no se traduce en acciones concretas. Es momento de que la comunidad internacional asuma su responsabilidad y deje de mirar hacia otro lado.
Más allá de las diferencias políticas, este es un tema de soberanía y seguridad nacional. República Dominicana debe mantenerse firme, unida y clara en su posición: la crisis haitiana no es nuestra carga, ni podemos permitir que nos la impongan.