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Por Francisco Tavárez:
¿Cómo es posible que el gobierno haitiano permita que criminales perseguidos por la justicia estadounidense operen con impunidad? El caso del expresidente Michel Martelly es un claro ejemplo de la falta de control y consecuencias en Haití.
Tras ser sancionado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, Martelly huyó del país norteamericano, pero la verdadera pregunta es: ¿será recibido con los brazos abiertos en su tierra natal?
Martelly ha sido acusado de utilizar su poder para facilitar el tráfico de drogas y colaborar con narcotraficantes y pandillas. Esto no solo daña la imagen de Haití, sino que también pone en riesgo la estabilidad y seguridad de la región. Es esencial que el Consejo Presidencial haitiano tome cartas en el asunto y no permita que figuras como Martelly, ahora buscadas por la justicia internacional, operen libremente.
La impunidad no debe ser la norma. Haití debe establecer consecuencias claras para estos casos y demostrar que la justicia prevalece, sin importar el rango o la influencia. De lo contrario, el país seguirá siendo un refugio para aquellos que violan la ley y ponen en peligro la seguridad de su pueblo y de otras naciones.